martes, 23 de enero de 2018

El Portico de la Gloria


"En el tímpano del arco central nos encontramos resumidas varias páginas del Apocalipsis de San Juan. Preside la escena una imagen mayestática e hierática de Cristo Salvador, indudablemente inspirada en la descripción que del Hijo del Hombre (Cristo) hace el apóstol San Juan en el Apocalipsis (Cap. 1,1-18). De acuerdo con esto, le encontramos un tanto hierático, consciente de su dignidad y poder. En sus manos y pies muestra las cicatrices de las llagas, como cordero inmolado, a través de cuya inmolación obtiene el triunfo. Sus vestiduras quieren demostrar su realeza y su sacerdocio. Completando la idea del Cordero inmolado e inspirado en el mismo Apocalipsis de Juan (Cap. 5,14) nos presenta Mateo ocho bellísimos ángeles llevando instrumentos de la pasión: la columna, la Cruz, la corona de espinas, los cuatro clavos y la lanza; un pergamino y una jarra, aludiendo sin duda a la sentencia y lavatorio de manos de Pilato; y por último una caña, esponja y un pergamino en que probablemente se leyó la inscripción INRI...". continua en esta dirección

Vamos a realizar una ficha técnica sobre el Portico de la Gloria y las características que este presenta: Época estilo, autores, organización características, Programa iconológico....

Para elaborarla puedes encontrar información además de en la Wikipedia , o en este otro enlace.



lunes, 22 de enero de 2018

Maestro Mateo: el Prado, nueva etapa del Camino de Santiago

Maestro Mateo: el Prado, nueva etapa del Camino de Santiago

Natividad Pulido (tomado de ..ABC)
Si fueran unos grandes almacenes, éste sería su «Otoño Fantástico». El Museo del Prado ha inaugurado en las últimas semanas la primera exposición dedicada a una mujer en su Historia (Clara Peeters), ha propuesto una novedosa lectura de su colección con «Metapintura», ha celebrado la edición del catálogo razonado de los dibujos de Ribera con una muestra, se ha fallado el concurso para la recuperación del Salón de Reinos (la próxima y última ampliación del museo la llevarán a cabo Norman Foster y Carlos Rubio)… A ello se suma la primera exposición que el museo dedica al Románico y primera monográfica realizada hasta la fecha sobre el Maestro Mateo, artífice de uno de los grandes hitos del arte europeo: el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Tendrá lugar, hasta el 26 de marzo de 2017, en las salas 51 y 51B del Edificio Villanueva.
El Prado no es solo una pinacoteca, sino que también atesora obra sobre papel, escultura y artes decorativas, y no solo de los siglos XV al XIX, sino desde la Antigüedad y la Edad Media, como recuerda Miguel Falomir, director adjunto de Conservación e Investigación del museo. La única obra capaz de competir con «La Meninas» en número de reproducciones, añade, es el Pórtico de la Gloria. Reunir en la Cripta del Prado –junto a su colección medieval– catorce piezas mateanas que fueron desmanteladas de la fachada exterior del Pórtico de la Gloria y el coro de la catedral de Santiago ha sido, en palabras de su director, Miguel Zugaza, «un empeño ciclópeo» al que han contribuido, junto al museo, la Real Academia Gallega de Bellas Artes y la Fundación Catedral de Santiago, con la colaboración de la Xunta de Galicia, el Xacobeo, el Consorcio de Santiago y la Diputación de La Coruña.

El Románico, maltratado

El Románico de la Catedral de Santiago ha sido maltratado a lo largo de los siglos. Hasta 1519-1521 este templo estaba abierto permanentemente de noche y de día. Debido a los numerosos escándalos y desórdenes en su interior, se decidió cerrarlo con unas puertas. Pero ello conllevó la retirada de estatuas-columna de los portales y relieves. Más tarde, en 1738 se encarga a Fernando de Casas Novoa la construcción de la nueva fachada del Obradoiro. Se sustituye la románica por otra barroca.
Ramón Yzquierdo, director técnico-conservador del Museo Catedral de Santiago y comisario de la exposición, explica que muchas de las figuras desaparecieron: unas se enterraron utilizándose como material de relleno. Otras se abandonaron en diversos lugares, como los Jardines de Fonseca. Allí, el conde de Ximonde rescató algunas en el siglo XVIII. Se han ido identificando con los años.
Esculturas conservadas
Las nueve esculturas conservadas de la fachada exterior del Pórtico de la Gloria, hoy desaparecida, se reúnen por vez primera en esta muestra. Es el caso de las estatuas-columna de los reyes David y Salomón, propiedad de la Catedral de Santiago y recientemente restauradas. Cuando se desmanteló la fachada románica se instalaron en el siglo XVII en el pretil de la logia que remata la gran escalinata barroca de la plaza del Obradoiro. La cabeza de Salomón fue destruida por un rayo en 1729. Se sustituyó por otra.
Algunos especialistas vinculan esas figuras con las estatuas-columna de los profetas Abraham e Isaac -hay quienes creen que se trata de Jeremías y Ezequiel-. Estas piezas las compró el Ayuntamiento de Santiago en 1948 por 400.000 pesetas. Estuvieron en las escaleras del Palacio de Rajoy. Después pasaron a manos de Franco y en la actualidad son propiedad de su familia. Del Pazo de Meirás se trasladaron a la Casa de Cornide de La Coruña.
Una tercera pareja está formada por las esculturas de Elías y Enoc. Estuvieron en depósito en el Museo Catedral de Santiago hasta los años 50. Se ofrecieron en venta al Estado. El Museo de Pontevedra las compró en 1956 a los condes de Ximonde. Costaron 250.000 pesetas. Están trabajadas en altorrelieve, no como piezas exentas. Se supone que se hallaban en las jambas del gran arco central de acceso al Pórtico de la Gloria. Dada su gran calidad, se cree que fueron realizadas por uno de los mejores discípulos del taller.

Obras inéditas

El conjunto de esculturas expuestas se completa con una estatua-columna sin cabeza -fue vendida en 1956 a Emilio Baladrón, que la conserva en su pazo cerca de Compostela-. Se supone que representa a un rey bíblico, a Fernando II o a Santiago Caballero (aunque este último parece improbable). También, una estatua-columna masculina con cartela, aparecida el 5 del pasado mes de octubre durante los trabajos en la Torre de las Campanas de la catedral. Con la cabeza mutilada (conserva la aureola) y una cartela en sus manos, esta figura hierática y esbelta -mide más de 1,85 de altura y cuenta con abundantes pliegues en sus ropajes- vuelve a estar en pie cinco siglos después. Se utilizó como material de relleno y se exhibe por vez primera. También inédita, una cabeza de hombre procedente de una estatua-columna, de una colección privada de Compostela. Se esculpió en una pieza independiente del cuerpo.
Aparte de las figuras, se muestra en el Prado un rosetón que coronaba la nave central y que se reconstruyó a partir de fragmentos hallados en 1961. Pertenece al Museo Catedral de Santiago. Asimismo, dos dovelas con decoración en relieve, posiblemente del arco del lado sur, que abordan como tema el castigo de la lujuria. En una aparece un hombre desnudo con una serpiente enroscada al cuerpo y mordiéndole la entrepierna, mientras otro animal engulle su pene. En la otra, dos serpientes muerden los pechos de una mujer.

Coro pétreo

Se exponen también en el Prado dos piezas procedentes del Coro pétreo, otra de las obras compostelanas del Maestro Mateo, junto a la cripta o catedral vieja, el Pórtico de la Gloria y la desaparecida fachada románica exterior de la Catedral de Santiago. En 1604 el coro se reemplazó por una sillería de madera. Muchas piezas se acabaron como material de relleno. Otras se reubicaron en diversos espacios.
Por un lado, un «San Mateo». Por otro, el relieve «Caballos del cortejo de los Reyes Magos», que conserva restos de su policromía. Ambas se hallan en la Catedral de Santiago. Esta última, que fue utilizada como material de relleno en la escalinata del Obradoiro, se recuperó en 1978. En los años 90 se emprendió un proyecto de reconstrucción del Coro del Maestro Mateo. La exposición se completa con unas tabletas –apoyo de Samsung como colaborador tecnológico del Prado–, gracias a las cuales se puede apreciar la reconstrucción del Pórtico de la Gloria, cuya restauración se está llevando a cabo con el patrocinio de la Fundación Barrié.

«Un hito histórico para Galicia»

Para Manuel Quintana, presidente de la Academia Gallega de Bellas Artes, ver al Maestro Mateo en el Prado ha sido «un reto, un sueño y un hito histórico para Galicia, que está haciendo historia y hoy está más cerca de todos». Tuvo palabras de agradecimiento para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, «quien creyó desde el principio en el proyecto», y ayudó a desatascar las dificultades que ha habido en el camino. El presidente gallego presidió la inauguración de la muestra, acompañado por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo.
Daniel Lorenzo, director general de la Fundación Catedral de Santiago, se mostraba profundamente emocionado tras haberse hecho realidad algo que le parecía un imposible: «Hemos traído la fachada pétrea, la fachada occidental, del Pórtico de la Gloria, un pilar de Europa, al Prado. Hemos traído el Camino al Prado».

Un misterioso desconocido

Apenas sabemos quién era el Maestro Mateo, un personaje fascinante, rodeado de un halo de misterio: 800 años después, sigue siendo un gran desconocido, lo cual ha contribuido a mitificarlo. Tan solo se conservan dos documentos que constituyen referencias directas a este escultor-arquitecto. Por un lado, un pergamino fechado en Compostela el 23 de febrero de 1168 y firmado por el Rey Fernando II, quien le concede al Maestro Mateo una pensión vitalicia de cien maravedíes anuales por la dirección de la obra, aunque presumiblemente ya estaba vinculado a los trabajos desde años antes. La iglesia románica comenzó a construirse hacia 1075. Se conserva en el archivo-biblioteca de la Catedral de Santiago. Este documento se exhibe en la exposición. Por otro lado, en una inscripción conmemorativa del 1 de abril de 1188, que aparece en los dinteles del Pórtico de la Gloria, el Maestro Mateo dejó constancia de que se había ocupado de la dirección de la obra («gessit magisterium») desde sus cimientos («a fundamentis»). La Academia de Bellas Artes estableció por primera vez el año pasado el 1 de abril como Día de las Artes Gallegas en memoria del Maestro Mateo.
No se sabe cuál era la procedencia del Maestro Mateo (leonés, lucense, compostelano, foráneo…) La hipótesis más fiable es que fuera gallego, formado fuera de la Península Ibérica, con sólidos conocimientos y un taller con un gran equipo de colaboradores. Gracias a ello un proyecto de tanta envergadura pudo llevarse a cabo en poco más de medio siglo. El Maestro Mateo actuó como una especie de director de proyecto. Ceán Bermúdez se refiere a él como «escultor y arquitecto». En el siglo XIX su figura se convierte en mítica.
El 21 de abril de 1211 se consagró la Catedral de Santiago, presidida por el rey Alfonso IX (hijo de Fernando II) y el arzobispo Pedro Muñiz. Es posible que el Maestro Mateo ya hubiera muerto y el taller continuara su labor. Se identifica con el artista la figura de un santo arrodillado, situada en la parte posterior del parteluz del Pórtico de la Gloria. Tiene los cabellos rizados, sin barba. Viste una túnica. Su mano derecha se halla sobre el pecho y en la izquierda porta una cartela que se ha borrado y en la que, según la leyenda, se leía «architectus». Se le conoce como Santo dos croques (Santo de los coscorrones). Arrodillado, el Maestro Mateo ofrecería su obra cumbre al apóstol.

domingo, 21 de enero de 2018

REPORTAJE: XACOBEO 2010 GLORIA EN LAS ALTURAS


;1. El gran 'biopic' de Jesús
MANUEL RIVAS 20/12/2009
o al juicio final. El pórtico de la gloria de la catedral de Santiago es la primera gran película de la humanidad. Rodada en piedra.
Allá en el siglo VI, un gran predicador, Martín de Dumio, conocido como "el apóstol de los suevos", escribió un contundente sermón, De correctione rusticorum, destinado a las gentes de Galicia para convencerlas no sólo de que Dios mandaba más que el Diablo, pese a las apariencias, sino también de que no era cierto que las piedras hablaban. Pero la naturaleza siguió rumiando y expresándose con su genius loci, el espíritu del lugar. Cientos de años después, en el XIX, una confidente de la naturaleza llamada Rosalía de Castro, universal poeta, ve cómo se abren los labios de la piedra. Está en el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago. Los semblantes "hablan quedo unos con otros". Y los ancianos de la gran orquesta del Apocalipsis "templan risueños sus instrumentos". A punto de iniciarse el Xacobeo o Año Santo de 2010, un original proyecto de restauración, planteado con sutileza ecológica, va a permitir reanimar como nunca esta puesta en escena de la trama sagrada de la humanidad. Oír y ver la magistral película rodada en piedra, en el último tercio del siglo XII, y en base a uno de los guiones más enigmáticos de la historia de la escritura, el Apocalipsis de San Juan.
Ahí está todo, en panorámica, desde el Alfa hasta el Omega. En un nártex de 17 metros de largo y 4,50 de ancho. Lo que Shakespeare llamaría "el gran escenario de la humanidad", pero labrado en granito y elevándose por el trabajo de la luz, desde la cripta hacia la tribuna, donde se esmera día y noche, con el obturador de un rosetón, el enigmático director de fotografía. Desde el paraíso perdido y el cautiverio hasta el Juicio Final, con el magnífico pesaje de las almas. El gran biopic de Jesucristo, con la novedad iconográfica del árbol genealógico de Jesé. La visión original de un Dios tan carnal que enseña las llagas de la tortura, acompañado de ángeles que muestran las herramientas, las arma Christi, con que fue ejecutada. Está el pánico en la mirada de una madre que abraza al hijo ante el horror de las guerras del pasado y del futuro, tal vez la misma que grita con angustia en el Guernika. Están los ángeles, bien llamados los "satélites del Señor", guiando a los bienaventurados, que en la obra son cuarenta extras. La vida urdida con la naturaleza real y fantástica, monstruosa y protectora, siempre simbólica, donde incluso aparece un pulpo románico. Aquí vemos, como enseñaba Lévi-Strauss, que los animales son buenos para pensar y no hay más que ver a los evangelistas, empezando por el mismo San Juan con su águila. Aquí, en fin, está el infierno terrenal, con un su genial club de diablos, ante los que queda suspendida toda incredulidad. Y aquí se alza, en el tímpano central, la forma de la esperanza apocalíptica: la ciudad celeste, en la que habitarán los inscritos en el "libro de la vida".
He estado en la cripta. La he imaginado con las grandes lámparas medievales, con el olor a grasa de ballena de la luz. A brazo partido luchaban a veces los pescadores para que las huestes del obispo no se llevasen los cetáceos varados. Sería lo lógico que la cripta tuviese el olor de las entrañas del gran pez. He subido por las escaleras interiores. Luego, por el gran andamiaje levantado para la restauración. A medida que subes los peldaños, te asalta un vértigo diferente a todos los vértigos. Ya antes de mirar, te sientes observado por los ojos de la piedra. Piensas en Vladimir y Estragón, en el momento de Esperando a Godot en el que hablan de las voces muertas. Entonces no tienen suficiente con estar muertas. No, no les es suficiente. Susurran. Casi todas murmuran. Rosalía de Castro tuvo esa intuición de que hablaban a pares, como los dos de Cervantes o Beckett. Y eso se ve muy bien en los ancianos músicos del Apocalipsis, el parloteo a pares, esa cháchara preliminar de las buenas orquestas mezclada con las afinaciones. Hay otros personajes que hablan solos, en especial los profetas. Bien se ve que Isaías está rumiando algún versículo sobre política internacional, su especialidad: el eterno asunto de Babilonia.
En el pórtico hay otro profeta que no habla. Quieras o no, la mirada lo elige. Te lleva a Daniel. Está sonriendo. Una sonrisa contagiosa. Nunca antes la piedra había sonreído así. Una de las mejores sonrisas de la historia del arte. Tan enigmática como la de la Gioconda, pero mucho más pícara. Los biblistas suelen coincidir: Daniel estaría expresando su gozo profesional como profeta, la de aquel que habría acertado con más precisión la llegada del Mesías. Pero nadie, ni los biblistas, puede resistirse al cotilleo. La sonrisa de Daniel, esa felicidad de la expresión, no parece motivada por el éxito, sino por el deseo. Y enfrente, en el mismo pórtico, tal vez está la respuesta. Daniel mira con disimulo la figura espléndida de la reina de Saba, al lado de la Sibila. Oigo retumbar la reprobación: ¡Son Judith y Esther! El primero en sugerir que esas dos figuras femeninas podían ser la maravillosa etíope que enamoró a Salomón y una de las sibilas fue un británico. En el siglo XIX se realizó, por la técnica del vaciado en yeso, una reproducción en tamaño real del pórtico con destino al Victoria & Albert Museum de Londres. Fue el director de este proyecto, Lonsdale, el que habló de la reina de Saba, lo que dio lugar a que con los años se abriese el sentido de la sonrisa de Daniel.
"La piedra está viva". Eso le dijo Borges a Ramón Piñeiro. El autor de El Aleph estuvo en Santiago. Le buscaron un guía. El mejor posible. El filósofo de la saudade, Ramón Piñeiro. Borges estaba ciego. Piñeiro apenas veía. ¿Cómo hicieron?, le pregunté a Piñeiro. "Fuimos palpando la piedra". Y olieron el incienso del botafumeiro. Y escucharon las campanadas palingenésicas de la Berenguela, tal vez cogidos de la mano como el ángel que lleva a uno de los justos. Según el relato de Piñeiro, Borges cumplió los ritos del peregrino. Son ritos contagionistas. La piedra transmite, comunica. Así, tocó el pie izquierdo del Apóstol. Con la mano, recorrió las ramas y los intersticios del árbol de Jesé. Y chocó su cabeza con la de Mateo. Tres veces: tres croques. Ahora ese rito, de origen popular, se ha prohibido. Dicen que para proteger la cabeza de Mateo. Pero ¿qué será de la imaginación de Galicia sin el Santo dos Croques?
Mateo. Ése es el hombre. El arquitecto está allí, en el pórtico, a ras del suelo, en la parte posterior del parteluz, mirando hacia el altar. No figura en el santoral, pero el pueblo hace siglos que lo aclamó como el santo de la imaginación. Una vez, un canónigo le preguntó a una anciana qué hacía allí, postrada en el suelo, hablando con aquella figura que no era santo ni nada. Y ella respondió: "¿Quién dice que no es santo? ¡Si fue él quien hizo todo esto!".
"Andaba con el apocalipsis bajo el brazo". ¿Quién era el hombre obsesionado con ese guión? Mateo, el maestro de obra, es a la vez el principio de realidad y uno de los mayores enigmas de la catedral de Santiago, esa "fábrica divina" que hizo de Compostela la "aldea global" de la Edad Media, destino de la más extraordinaria romería de los tiempos, la primera ruta turística que se mantuvo siglos y que tenía ramales por tierra y mar, desde Armenia hasta Islandia y las estribaciones árticas. Hay una marca que actúa como un chip que atraviesa los siglos: la vieira. Vicente Almazán, sabio y también enigmático, muestra en Gallaecia Scandinavica (1986) el mapa internacional de la vieira, venera, concha de Venus o, en francés, coquille Saint Jacques. En realidad, lo que hizo el sabio Almazán fue levantar acta de una guía universal de sepulcros medievales donde lo único que resta, y a la altura del corazón, es la vieira, ese certificado natural que autentificaba la condición de peregrino a Santiago del difunto.
La vieira nos lleva al mar del Finis Terrae, en la hoy llamada Costa da Morte. Ahí podemos oír "rumiar lo primitivo". Sí, debía haber un camino antes del Camino. Hasta el César quiso llegar allí para ver si era cierto que el mar tenebroso chirriaba con la puesta de sol a la manera del hierro candente en el agua de la herrería. Es otro guión posible, más legendario: aquí, las almas, como en San Brandán, adquirían al morir la forma de una barca. Era el embarcadero hacia el Más Allá. La motivación "guerrera" del camino, su uso como propaganda bélica, parece en un principio tener un papel secundario. Son muchos los testimonios de quienes se aventuran a un viaje arriesgado y larguísimo para conseguir remediar lo que entonces se consideraba una maldición. El ser estéril. Así que el camino en pos de la vieira crece en prestigio como una milagrosa ruta de fecundidad, de la que se benefician desde campesinos hasta reyes.
Santiago, la montaña de piedra, floreció sobre una tumba. Un tipo marginal, el ermitaño Paio, establece en la noche una conexión astral entre unas luminarias y una piedra, descubre un túmulo singular, y el obispo de Iria Flavia Teodomiro tiene la habilidad, la inspiración, de identificar el lugar como la tumba de Santiago apóstol, uno de los discípulos de Cristo, un humilde pescador palestino, fallecido en martirio en Oriente. La traslación de los restos al Finis Terrae, para mantenerlos a salvo, se habría hecho en "barca de piedra". Enterrado en secreto, se redescubre siglos después su tumba. Es la llamada invention. Santiago nace de la fertilización de la muerte. Parece un cuento, pero, en todo caso, lo sería a medias. Hay un gran desaparecido en la historia de Galicia, que es Prisciliano, degollado en Tréveris en el siglo IV. Otra versión es que la tumba sería de una joven de estirpe galaico-romana. ¿Una sibila?
La verdad incuestionable es el Pórtico de la Gloria. Y Mateo con el Apocalipsis de San Juan bajo el brazo. ¡Y no sólo con el de San Juan! Con los apócrifos y con el Apocalipsis de Esdras, que sin duda conocía, como demuestra Rafael Silva Ostoyas en El Pórtico de la Gloria: autor e interpretación, el libro que más luz aporta sobre el origen y sentido de la obra escultórica culmen del románico.
Después de la destrucción del primer templo, en el lugar del sepulcro se construye a partir de 1075 la catedral románica. La fachada de occidente tenía ya un bellísimo pórtico, que representaba la transfiguración de Cristo. "Admirablemente esculpido", se dice en el Codex Calixtinus. ¿Por qué pocos años después se construye en su lugar el Pórtico de la Gloria? Se ha especulado con alguna catástrofe o hecho violento que habría obligado a una nueva obra. La tesis de Rafael Silva parece más verosímil: la competencia de lo que hoy llamaríamos arquitectura-espectáculo. El sepulcro del Apóstol era importante, pero la "competencia" aumentaba. El románico florecía en la Europa cristiana, pero no de forma estática, sino en permanente renovación. Y los pórticos eran la vanguardia. Santiago de Compostela tenía que presentarse ante el mundo diferente. Deslumbrante.
Lo que hizo Mateo fue más allá. Hizo algo estremecedor. Con el Apocalipsis bajo el brazo, construyó, sí, el Pórtico de la Gloria. Pero también el centro de un paraíso inquieto.
Miramos a los ancianos músicos. Abren los labios. Cuchichean. Templan los salterios. Su edad, al menos, es de ocho siglos. Ocho siglos para un granito de canteras próximas. Sólo una pequeña parte del pórtico es de mármol. Miramos a los ancianos, que se desentienden de nuestra mirada con cierta sorna. ¿Cómo pudo hacerlo? Hace siglos, la piedra era policromada. Primero, al temple. Después se pintó y repintó con óleo. Un error. El óleo sobre el temple crea una pátina que no deja respirar a la piedra. El actual proyecto de restauración, que dirige Concha Cirujano, del Instituto del Patrimonio Cultural de España (con el mecenazgo de la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que ha destinado tres millones de euros), no pretende devolver la policromía al pórtico, en el sentido de "repintarlo". Se investiga con curiosas herramientas de arqueología futurista como el inclinómetro o el fisurómetro o se entra en las zonas secretas de la piedra del pórtico con la sutileza de la videoindoscopia o la exploración por ultrasonido. Es importante detectar el punto de rocío: cuando se produce una condensación que puede resultar dañina. Localizar colonias de líquenes y algas. Medir la incidencia de la multitud humana. Los trabajos de estudio comenzaron en el mes de julio de 2009 y se prolongarán un año. Es un acercamiento ecologista al pórtico: observar la metamorfosis de la piedra; escuchar su pálpito; merodear su zona secreta. Un periodo que abarca las cuatro estaciones. Conocer el cambio climático del pórtico. La humedad aparece como el principal factor de riesgo. Por las termografías realizadas, parece que la humedad del suelo y de las pilastras no llega al pórtico. La humedad, por decirlo así, trepa en sus momentos más activos unos dos metros de altura.
Cada edificio es un organismo. Dentro de ese ecosistema que es la catedral de Santiago, el pórtico, además de una obra sublime, es un ser vivo muy complejo. Hubo algunas modificaciones a lo largo de los siglos, no siempre muy acertadas. Se trata de encontrar ahora las "bocas" del pórtico. Allí por donde respiraba y que a veces fueron tapiadas. También para la conservación hay que aplicar el genius loci. Hoy día identifica un tipo de arte o arquitectura muy imbricado con el entorno en que nace. En su origen, el genius loci era el espíritu protector del lugar. El pórtico tiene potente espíritu guardián que le ha permitido sobrevivir a intervenciones funestas. Había que pensar en el maestro Mateo como el genius loci en el doble sentido. "Hay una inteligencia extraordinaria en la construcción, también en el sentido de prever el paso del tiempo".
La piedra del pórtico, transformada en materia sutil, tiene esa doble condición de ser vulnerable y a la vez resistente. La gran plaza a la que miran las fachadas de la catedral, el hostal (antiguo hospital) de los Reyes Católicos, San Clemente (actual rectorado) y el pazo o palacio de Raxoi lleva el nombre nada presuntuoso de Obradoiro, que en castellano significa taller. Y uno lo imagina no como fábrica sufrida, sino a la manera de los lugares creativos donde los canteros cantan, charlan y de vez en cuando, protegidas por la percusión sutil del cincel, se intercambian secretos y consignas en su xiria (jerga): O verbo dos arxinas, también llamado El latín de los canteros, que tomó préstamo de las lenguas del Camino. Uno de ellos, en ejemplo recogido por Varela Pose, puede preguntar: ¿Cantos zoinas paruan na caicoa? (¿cuántos curas hay en la iglesia?). Y otro responder: Bate e sedio (par y medio).
-Ah!, bai, bai (¡ah!, vale, vale).
La belleza del pórtico quedará realzada tras la restauración ecológica, pero se impondrá la artificialidad de pintarlo de nuevo. Imagino el pórtico policromado en la Edad Media. Imagino a los peregrinos ante esa escenografía, iluminada con la luz del poniente, después de haber quemado los harapos en A Cruz dos Farrapos, en el tejado enlosado de la catedral. Pero tampoco cambiaría esta experiencia. Ahora, a pocos centímetros, la piedra conserva una memoria de la policromía que la hace todavía más verdadera. Cuando hablo de verdad, hablo de ellos, de los seres que encarnan la piedra. De la verdad de su ficción.
Y el enigma de Mateo se va aclarando. No su vida, de la que casi nada sabemos. Sólo se conserva el documento de su paga. Fernando II de Galicia y León acuerda remunerarle con dos marcos de plata semanales de manera que sumen cien maravedises al año. Se sabe que antes de trabajar en el taller de la catedral fue constructor de puentes, un oficio muy cualificado. Pero, al margen de noticias, de su falta, hay algo que sabemos con seguridad a la vista del pórtico: Mateo y las otras cuatro manos que se detectan se adelantaron en siglos en el modo de representar las figuras. En su naturalismo. Como diría Darío Villanueva, tuvo que haber un "polen" especial, porque no puede ser una casualidad la coincidencia del florecimiento de los cancioneiros (música y poesía, con más de trescientos trovadores documentados) y esta vanguardia escultórica y arquitectónica.
Lo que hace mateo en el pórtico es lo que nos asombrará en Caravaggio. Apóstoles, profetas, figuras míticas tienen rostro de tipos populares. Los ancianos músicos apocalípticos seguramente son los músicos que conocía Mateo. Y tal vez Daniel y sus compañeros profetas subían del Inferniño o bajaban de una taberna de la Algalia antes de ser inmortalizados. Y el demonio de la primera tentación sería uno de los cómicos que se ganaban la vida y se alegraban cuando veían excrementos de caballo en la ciudad, señal de que habría público. Y su alegre grito de suerte sería: "Moita merda!".
No es nada extraño, en realidad, el sentir que el pórtico más célebre del románico está actuando. "El que concibió la iconografía del pórtico imaginó la serie de profetas no tanto como una aparición celestial, sino como algo real. Más allá del poderío y majestad que evocan sus figuras, son personajes de carne y hueso". Es la tesis de Julio I. González Montañés, autor del estudio más riguroso sobre los orígenes del teatro y los espectáculos públicos en Galicia. Una tesis muy fundada, en la que se remite a la representación en la catedral del Ordo prophetarum y otras ceremonias dramáticas. También los demonios remiten a máscaras usadas en la escenografía medieval. La máscara grotesca, los pantalones peludos y las sandalias del demonio de la primera tentación son puro neorrealismo medieval. Así era el vestuario en los "cortejos de diablos".
Santiago, mucho antes de que el profesor canadiense MacLuhan formulase la teoría, funcionó como un nódulo de la aldea global. Pero el primer círculo, una vez producida la invention, es la cabeza de pelo caracoleado de Mateo. La cabeza del Santo dos Croques. Él fue quien marcó Santiago de Compostela con la impronta del paraíso inquieto. Es así como define Gaston Bachelard la pintura de Chagall. Hay en el mundo representado una elevación que no se escinde de lo humano. Así es el Pórtico de la Gloria. Las piedras hablan. Y es un milagro. Pero también es cierto que nunca lo sagrado fue tan realista ( reportaje de Suplemento de El Pais)

jueves, 18 de enero de 2018

Bloque 2

     Describe el origen, función y características de la basílica paleocristiana 

     Explica la evolución de la pintura y el mosaico en el arte paleocristiano, con especial referencia a la iconografía

     Explica  las  características  esenciales  de  arte  bizantino  a  partir  de  fuentes  históricas e historiográficas.

     Explica  la  arquitectura  bizantina  a  través  de  la  iglesia  de  Santa  Sofía  de Constantinopla.

     Describe   las   características   del   mosaico   bizantino   y   de   los   temas  iconográficos del Pantocrátor, la Virgen y la Deésis, así como su influencia
en el arte occidental.
     Identifica  y  clasifica  razonadamente  las  siguientes  obras:  San  Pedro  de  la  Nave  (Zamora),  Santa  María  del  Naranco  (Oviedo)  y  San  Miguel  de  la 
Escalada (León)

     Describe las características y función de las iglesias y monasterios en el arte románico.

     Explica  las  características  de  la  escultura  y  la  pintura  románicas,  con  especial atención a la iconografía

     Describe las características generales del arte gótico a través de sus fuentes históricas e historiográficas.

     Describe las características y evolución de la arquitectura gótica y especifica los cambios introducidos respecto a la arquitectura románica.

     Explica las características y evolución de la arquitectura gótica en España.

    Describe las características y evolución de la escultura gótica y especifica sus diferentes tipológicas, formales e iconográficas respecto a la escultura románica 

     Reconoce y explica las innovaciones de la pintura de Giotto y del Trecento italiano respecto a la románica y bizantina.

    Explica las innovaciones de la pintura flamenca del siglo XV y cita algunas obras de sus principales representantes.

     Explica  las  características  generales  del  arte  islámico  a  través  de  fuentes  históricas y/e historiográficas

     Describe los rasgos esenciales de la mezquita y el palacio islámicos.

     Explica la evolución del arte hispanomusulmán 

     Especifica las relaciones entre los artistas y los clientes del arte gótico y su variación respecto al románico.

     Identifica, analiza y comenta el mosaico del Cortejo de la Emperatriz Teodora en San Vital de Rávena

     Identifica,  analiza  y  comenta  las  si guientes  obras  arquitectónicas:  San  Vicente  de  Cardona  (Barcelona),  San  Martín  de  Frómista,  Catedral  de Santiago de Compostela.

    Identifica, analiza y comenta las siguientes esculturas románicas: La  duda  de  Santo  Tomás   en  el  ángulo  del  claustro  de  Silos  (Burgos),  tímpano  del  Juicio  Final   de  Santa  Fe  de  Conques  (Francia),  Última  Cena  (capitel  historiado del claustro de San Juan de la Peña, Huesca), Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago.

     Identifica,  analiza  y  comenta  las  si guientes  pinturas  murales  románicas:  bóveda de la Anunciación a los pastores en el Panteón de San Isidoro de León; ábside de San Clemente de Tahull (Lleida)

     Identifica,  analiza  y  comenta  las  siguientes  obras  arquitectónicas  góticas:  fachada occidental de la Catedral de Reims, interior de la planta superior de la Sainte Chapelle de París, fachada occidental e interior de la catedral de León, interior de la catedral de Barcelona, interior de la iglesia de San Juan de los Reyes de Toledo.

    Identifica, analiza y comenta las siguientes esculturas góticas: Grupo de la Anunciación y la Visitación  de la catedral de Reims, tímpano del Sarmental de la catedral de Burgos, retablo de la Cartuja de Miraflores (Burgos).

    Identifica, analiza y comenta las siguientes pinturas góticas: escena de La Huída a Egipto, de Giotto, en la Capilla Scrovegni de Padua,; el Matrimonio Arnolfini de Jean Van Eyck; El Descendimiento de la Cruz, de Roger van derWeyden; El Jardín de las Delicias de El Bosco.

     Identifica,  analiza  y  comenta  las  si guientes  obras  hispanomusulmanas:  Mezquita de Córdoba, Aljafería de Zaragoza, Giralda de Sevilla, la Alhambra de Granada.

Comentario de escultura románica

Comenta las siguientes obras escultoricas correspondientes a una portada, un claustro y un capitel del románico

martes, 16 de enero de 2018

Santiago de Compostela


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domingo, 14 de enero de 2018

El Románico Erótico

Hombres y mujeres exhibiendo impúdicamente todo su cuerpo, individuos masturbándose, parejas en pleno coito, autofelaciones, y hasta defecaciones. Imágenes que forman parte de la iconografía medieval y que como tal aparecen reflejadas en muchos templos románicos.
Tallas de piedra cargadas de un explícito contenido erótico o sexual que fueron cinceladas por los canteros de los siglos XI, XII y XIII, en los canecillos de las iglesias románicas y que nos colocan sobre la pista, para iniciar un apasionante viaje hacia el pensamiento y la mentalidad del hombre del medievo.
Para acercarnos al Románico erótico podemos comenzar por buscar la definición de la palabra canecillo, ya que es aquí donde mayor número de representaciones subiditas de tono aparecen. Así pues, los canecillos son pequeñas obras de arte que se encuentran en buen número de iglesias románicas, que se usaban para sustentar los aleros de los tejados y de paso mostrar al pueblo los vicios, las virtudes y las escenas cotidianas de la época que les tocó vivir.
Una definición tras la que se esconden los tres análisis posibles en cuanto a la intencionalidad de las esculturas eróticas en los templos románicos. Cualquier respuesta podría valer para interpretar unas representaciones que tan bien podrían ajustarse al concepto de vicio como al de virtud. Sin olvidar que tanto el pecado como la dicha han formado siempre parte de la vida, mal que le pesen a los que hacen las leyes, ya sea en nombre de Dios o de la cordura establecida en cada época.
El caso es que nos extraña encontrarnos con escenas tan escandalosas en el arte religioso románico, como si éstas no formaran parte de la cotidianeidad del hombre de la Edad Media. Y para colmo, encontrarlas adornando las iglesias románicas, templos de virtud, oración y devoción, acaba por sacarnos definitivamente los colores.
Pues sí, ejemplos hay, y muchos en el Románico español, que también en otros países de Europa, como Francia y Alemania. Y dentro de la geografía española la mayor densidad de iconografía sexual se concentra en el sur de Cantabria y el norte de las provincias de Palencia y Burgos. Aunque no son nada desdeñables algunos ejemplos todavía palpables en iglesias de Segovia, Soria y Zamora, donde ni el tiempo ni la intolerancia de los siglos posteriores ha conseguido castrar su existencia.
Jaime Nuño, director del Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real, en Aguilar de Campoo (Palencia), es uno de los pocos estudiosos que se ha empeñado en profundizar, hasta donde se puede, sobre la naturaleza y el significado del Románico erótico. Para empezar Nuño mantiene que hay que analizar los procesos históricos en el contexto en que ocurrieron, dejando a un lado esa tendencia que tenemos los hombres a interpretar hechos pasados utilizando puntos de vista actuales.
Y por obvio que parezca en los siglos XI y XII no había televisión, ni calefacción en las casas, las familias dormían en la misma habitación y la intimidad conyugal era prácticamente nula. De ello se deduce que con toda probabilidad los hombres y las mujeres de esta época estaban bastante acostumbrados al sexo semi público, y seguramente se sonrojaban con menos facilidad que nosotros, los modernos, hablando de sexo.
Primero porque era una sociedad menos culturizada, y por tanto más desinhibida que la actual, por la que todavía no había pasado la contrarreforma y el puritanismo que se instaló en la mente de los católicos a partir del Concilio de Trento. Hasta entonces, canciones, poemas y numerosos escritos aludían con naturalidad a los actos sexuales, una realidad que se encargó de castrar la Iglesia, a todos los niveles, con sus conceptos puritanos a partir del siglo XVI. De hecho en el siglo XIX y principios del XX, cuando el desnudo era toda una ofensa para los ojos piadosos se mutilaron muchas estatuas clásicas y el mismo destino corrió la imaginería eróticas que aparecían en los canecillos románicos.
Por eso no es descabellado pensar que quizá, los que tengamos una perspectiva un tanto pervertida a la hora de interpretar estas pétreas tallas seamos los hombres del siglo XXI, los mismos que hemos heredado por arte y parte de la Iglesia los sentimientos de vergüenza, de indecoro y de vicio, con que nos disponemos a analizar cualquier representación sexual. Porque lo que está claro es que no tenemos ni idea de cómo pensaba al respecto el hombre de la Edad Media, ya que de ellos, solo nos ha llegado lo que la élite de la Iglesia nos ha querido contar y ni que decir tiene que se trata de una parte bastante entrenada a la hora de manipular y distorsionar la Historia con mayúsculas. Eso sí, siempre en nombre del Señor.
Por suerte, en Castilla y León hemos guardado ese secreto durante ocho siglos y hoy cualquiera puede admirar los volúmenes de piedra, dejar volar su imaginación y sacar sus propias conclusiones. Que estas tallas estén ahí para censurar el pecado, para fomentar la reproducción, en una época en que la mortalidad infantil era tremenda, o simplemente porque formaban parte de la vida cotidiana de una sociedad medieval que se adivina más liberal de lo que siempre se ha creído, forma parte de un enigma todavía por resolver.
Con sus representaciones eróticas, el arte románico ha dejado una puerta abierta a las interpretaciones sobre el modo de vida del hombre del medievo, un final abierto, como en el cine, al que cada uno puede poner picante a su gusto. Tomado de El mundo
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